Parras: vino, desierto y un pueblo elegante que vale mucho la escapada
Un gran destino para fines de semana donde el vino, la arquitectura y el paisaje seco forman una combinación muy sólida.
Parras de la Fuente es el destino vinícola más antiguo de México y uno de los más ignorados por los circuitos turísticos mainstream. Mientras el Valle de Guadalupe en Baja California acumula prensa internacional y colas en fin de semana, Parras sostiene una tradición vitivinícola que comenzó en 1597 —cuatro siglos antes de que Baja entrara al mapa gastronómico global— con una elegancia tranquila que no necesita marketing agresivo.
La historia detrás del vino de Parras
La Casa Madero, ubicada en Parras, es la bodega más antigua del continente americano en operación continua. Fundada en 1597 como Hacienda San Lorenzo, ha producido vino ininterrumpidamente durante más de 420 años. Sus vinos, especialmente los tintos de Cabernet Sauvignon y los blends de uvas mediterráneas, han ganado reconocimiento internacional sostenido en los últimos veinte años.
Además de Casa Madero, Parras tiene otras bodegas más pequeñas —Bodegas del Vínedo, Hacienda La Flor— que ofrecen recorridos y catas con una informalidad que en el Valle de Guadalupe ya no es posible.
El pueblo y su arquitectura
Parras de la Fuente tiene el carácter de un pueblo que construyó su identidad alrededor del viñedo y la hacienda. Las calles del centro tienen mansiones del siglo XIX de familias vinateras, una Parroquia de Santa María de las Parras con techo de bóvedas catalanas y el Santuario del Santo Madero en el cerro, punto de peregrinación con vista panorámica del pueblo y los viñedos.
Lo que hace especial a Parras es la combinación de desierto coahuilense afuera y microclima irrigado dentro. El pueblo tiene canales y acequias que desde la época colonial han traído agua del manantial Poza Santa Isabel, y esa presencia del agua en medio del desierto le da una frescura visual que sorprende al llegar.
Gastronomía y productos locales
La gastronomía de Parras está construida alrededor del viñedo y de los productos del norte: queso de cabra artesanal de los ranchos, dulces regionales como nuez de castilla confitada y jamoncillo de leche, y vinos de postre y mistelas que son especialidad histórica de la región.
Cuándo ir y cómo organizarse
- Mejor época: Septiembre-octubre (vendimia) o de noviembre a abril (clima más fresco). - Cómo llegar: Vuelo a Torreón más renta de auto (1.5 horas). También hay autobuses desde Saltillo (2 horas) y Monterrey (3.5 horas). - Duración recomendada: Dos noches para hacer con calma la visita a Casa Madero, el pueblo y alguna bodega más pequeña sin prisa.
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